miércoles, 11 de junio de 2008

Prólogo

A la persona que escribe estas lindezas lo conocí hace ya algunos años, era un bebé. Le vi crecer y darse golpes involutarios e indiscriminados en la cabeza. Esto le ha generado una tara difícilmente superada con su medicación actual, siendo combinada con el abuso de cervezas de bajo coste y atentados a su persona, como fabricarse un piercing para el pezón con una bola de petanca o lacerarse el escroto con un destornillador oxidado...

Tuvo cierta mejoría en su etapa estudiantil, aunque las recaídas eran fatales. Cambios de centro escolar por su exacerbada violencia para con sus profesores, delincuencia enfocada a los otros alumnos o la quema del autobús escolar que le llevaba a su casa, esto último no se pudo probar, pero fue él, lo sé de buena tinta.

Sacó con muchos apuros y después de cuatro años las que le quedaron en sexto de E.G.B., y decidío no estudiar más, desoyendo los consejos de su familia. Se puso a trabajar en un bar, haciendo más horas que la puerta del establecimiento.

Lo llamó a filas el ejército, pero se salía de ellas. Continuos devaneos con el alcohol barato y las señoritas de compañía, hicieron más irritable, si cabe, el carácter de este sujeto. Largos arrestos, borracheras con el Sargento de guardia. No perdía el tiempo.

Al salir de la mili conoció a una muchacha muy guarra que trabajaba de bibliotecaria. Guarra en todos los aspectos. Se introdujo en la lectura, y más tarde en la escritura de sus propios cuentos, fábulas y vivencias. Se presento a varios certámenes de cuentos en Madrid, logrando en uno de ellos un meritorio tercer puesto compartido con otro joven con Síndrome de Dawn.

Siguió trabajando en lo que encontraba, reponedor de fruta en un mercado, limpiador de desfibriladores, de cajera en el Simago disfrazado de tía,...

La chica le dejó y nuestro autor entró en una profunda depresión de la que a día de hoy no levanta cabeza. Y aunque se casó con una mujer doce años mayor que él, este sacramento sólo lo abrazó por el dinero que poseía su mujer.

Hace dos años que su mujer ha fallecido, en un accidente de tren en Asia Central, y el ha estado malgastando el montante que ella tenía más la indemnización pertinente. Sus juergas nocturnas eran la comidilla del barrio.

Actualmente vive en un piso alquilado de unos 50 metros cuadrados, cobrando un subsidio por enfermedad y empeorando por días. Escribelos capítulos de su vida en folletos publicitarios, servilletas raídas o en lo que encuentra por ahí. Estos escritos o capítulos vitales son los que se reflejan por encima de este prólogo. Espero que os profieran la misma náusea que a mí.
Id con el Señor.

Firmado:
Indalecio Alfombras, padre del autor.

6 comentarios:

Encanna? dijo...

Tienes razón, algo me suena del autobús escolar. De hecho, creo que primero abrió el estintor dentro.
Jo, yo en plena crisis y tú venga a darle a las letritas. Soy tu fan. Gracias por compartir tu tiempo y gracias por revolvernos el estómago!
Unos besos

Chocolat Soul dijo...

Estaré ansiosa por conocer las grandes historias de la vida de este ser. Probablemente serán todas sucias y extrañas, pero ahí reside su encanto. La foto, es simplemente, absolutamente desagradable.
Le felicito. =)

Padre y muy señor suyo dijo...

Si es que me sonabas... ¡de eso te conozco: del Simago de la avenida de Portugal...! ¡Tú eras la del bigote!

anselmo dijo...

Asquerosidades como estas no deben ocultarse al mundo....deben ser leídas y darse a conocer.

Julito dijo...

Perdona primo por no haber respondido antes al mail.
Como quien dice, acabo de llegar de vacaciones y aún no he terminado de ubicarme y reorganizarme.
Estaba ansioso por leerte de nuevo.

La idea que has puesto en marcha me parece sencillamente cojonuda.
La portada ni te cuento.
Acabo de leer el prógolo y esto pinta bien.
Nos has dejado a todos en suspense total, asi que no voy a perder más tiempo y voy a echar una leída al Capítulo 1.

Logo te cuento.

Nabrazo

ninive drake dijo...

oooooh! esto no me lo pierdo! las historias de fracasados de la vida son las mejores!!