lunes, 21 de julio de 2008

Capítulo 3

Forrado (por dentro).

(...) Doblo la esquina con el maletín exquisito e intento vislumbrar el luminoso de la bodega de Luis... joder!! creo que voy empalmado y todo!! Este pellejo tiene que tener pasta rica en su interior...
La mierda de luminoso de Luis, una bandera antigua con luz de esas que daba la "Pepsi", luce como siempre, difusa y semiapagada. Ha habido suerte. Hoy hay juerga para rato, si el pagafantas llevaba dinero.
Llego al antro, abro y me cuelo. Sólo hay tres tipos dentro: el "Alfil", le llamamos así por lo fino que es, pero guarro hasta decir basta, el "Cucurucho", por que siempre cuenta la parida del cucurucho a la pregunta de ¿Estás más delgado?, y mi amigo Luis. Saludo a todos, pido un gintonic de los míos y me voy para el tigre a ver lo que llevaba para mí nuestro acuna-abuelas.
Ya en el baño, suelto el anclaje del maletín y observo varias cosas: una cartera grande, dos móviles última generación, un manojo de llaves y varios enseres más. me tiro a por la cartera rápido, la abro y voalâ!!, el hijoputa tenía cuatro mil y pico euros... que festín, Serafín!! La putada es que casi todo son biletes de 500, pero ya me buscaré la maña para cambiarlos...
Salgo del catre sudando, como si hubiera puesto un huevo de dos semanas, y el tontolapolla del Cucurucho me dice que tengo que follar más, que estoy alto en grasa corporal. Le dedico media sonrisa, mientras recito un listado de parientes cercanos suyos con diferentes calificativos en orden concordante al puto asco que me da este pieza. No obstante, insto a Luis a que le ponga un vaso de agua de mi parte, si no se lo bebe que meta la polla un poco en él para despegarse la costra de mierda que tiene adherida.
No le sienta bien esto último y se intenta venir a por mí. Yo no estoy para muchos trotes y le calmo mientras le sujeta el Alfil.
-¿Te quieres tomar un whisky bueno a mi salud hoy, hijoputa? le espeto.
-Sería la primera vez que te pagas algo...
-Luis, ponle al sacomierda este un escocés, aunque lo mismo no le sienta bien, habituado al DYC.
Cucurucho se pone farruco y quiere sobarme el morro, pero el trozo que lleva se lo impide.
- Yte matho, hijoputa,- dice articulando las palabras como un tablón de corcho
Miro a Luis y le pregunto si espera a alguien y me dice que no. Entonces le dejo un billete de 500 en la barra y le pregunto si cierra ahora para que nos tomemos algo los cuatro. Visto y no visto. Cuando quiero mirar ahacia la puerta, el cierre metálico está bajado y Luis regresa a la barra. Le encomiendo a que nos ponga de beber hasta que se gaste. Le brillan los ojos. Lo necesita. Todos lo necesitamos.
Me apalanco el gintonic de dos tragos y le pido otro, me dice que pase y que me sirva. Joder! nada como tener dinero. Yo me los pongo violentos, cortos de tónica. Una tónica me vale para unos seis o siete de los míos...
Alfil se retira y llama a alguien diciendo que tiene que ir a la nave que ha habido un problema, que no espere despierta. Imagino que llama a su mujer, no va a llamar al Samur (de momento), y Cucurucho torna esas grandes manos cerradas y amenazantes en cálidos abrazos oportunistas. No se lo tengo en cuenta, es un pobre hombre como yo...
.../...
Creo que llevo ya cuatro disparos de los míos y me queda más de medio refresco, la vida es rápida cuando uno está contento, cuando tengo hambre pasa lo contrario. Alfil, directamente, se ha sentado dentro de la barra al lado del tirador de cerveza y Cucurucho está sopa en el suelo. Luis se rie dando pequeños sorbos a su sin alcohol mientras escucha las historias que le cuento de mi pasado. Ya estamos perjudicados, algunos más que otros.
.../...
Recuerdo abrir otra tónica, y pedirle a Alfil que me acercase otra botella de Larios, que raspe la ginebra me hace sentir, me acalora y me satisface, me corroe y me rompe...me mata.
Alfil se va y nos quedamos con el otro más muerto que Stalin, le digo a Luis de irnos de putas y me dice que sí.
Luis sube el cierre, cogemos a Cucurucho entre los dos y le dejamos al lado de los cubos de basura. Cierra el asunto y me indica con un movimiento de cabeza la dirección de su coche.
-No, Luis, hoy vamos en taxi. Me siento samaritano y te vas a correr una bonita juerga con el tío Adolfo. Te vas a cagar.
A este me lo cargo hoy...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ahí, ahí... buena suerte la que se ha encontrado el perla! me caguen diez. a ver lo que le pasa en el próximo!

ahora, me quedo con esto: ..."Le dedico media sonrisa, mientras recito un listado de parientes cercanos suyos con diferentes calificativos en orden concordante al puto asco que me da este pieza."...

jejeje!

(!)

Nenita dijo...

En mi opinión, Adolfo tiene la misma madera de delincuente que de escritor de alta alcurnia. Ricos en fundamento, todos tus escritos...Eres bueno. Destacaría la intriga que creas y cómo consigues mantener el interés de la historia a cada momento. Y por supuesto, estoy de acuerdo con Faith en cuanto al listado de calificativos de parientes cercanos, jajaja, qué grande eres. Me da que esta historia por capítulos te va a curtir a tí y a todos los que te leemos. De momento, ya me he puesto al día con todos los capitulos.

Sigamos esta... ¿apología de la mala vida?

Besossss

La aspirante dijo...

Madremía, chaval, qué buen camino llevas, ¿o era "mal"? No sé, pero a mí me parece bueno.

Julito dijo...

No puedo estar más de acuerdo con los comentarios anteriores, hellagus.

Este serial cada vez se pone (¿?¿¿) más interesante y con cada capítulo apuntas más alto.
Lo de que "eres bueno" yo ya lo sabía, pero siempre mola verlo reflejado con palabras.
Los personajes son tan cercanos, que cuando te leo, me parece estar viviendo un flashback que me recuerda a mi aniguo barrio y sus estrambóticos inquilinos.

La vida, tal cual es.

La hostia, Agus. La hostia